Por César Benítez

La receta de la injusticia, en mayor o menor medida, casi siempre tiene los mismos ingredientes. El poder político que busca aniquilar a su adversario ocasional, el ministerio público genuflexo y obsecuente a ese poder, y el chivo expiatorio (inequívocamente humildes trabajadores, campesinos o sus dirigentes) sobre los cuales se aplica todo el peso del aparato represivo policial/judicial.

En 2012, todos estos ingredientes se combinaron tan perversamente que dieron como resultado acaso la MAYOR INJUSTICIA desde la caída de la dictadura.

Bastó que un agente del ministerio público, el nefasto JALIL RACHID (docente de la UCA) construyera un relato, cuya incoherencia sólo era superada por su inverosimilitud, que sirvió de soporte para una sentencia cantada. Sólo era cuestión de tiempo, para doblegar a las mentiras, las cuales fueron vencidas en base a la integridad, la lucha incansable de los presos y presas así como también de la amplia solidaridad que los mismos recibieron constantemente. Los magistrados solo actuaron acorde a la realidad, dictando la sentencia que convenía a la coyuntura política del momento.

Una vez acomodadas las piezas del tablero, se condenó a 11 humildes compatriotas, cuyo único crimen en realidad fue luchar por un pedazo de tierra en donde forjarse un futuro para sí y sus familias.

Tomó poco más de 6 años desmontar tamaña farsa judicial y que la justicia se imponga.

En la Universidad Católica, hace poco más de 7 meses, los mismos ingredientes se mezclaron para perpetrar el injusto despido de 4 trabajadores dirigentes sindicales. El poder político de turno, ejercido por el rector Narciso Velázquez, para aniquilar a los que considera sus enemigos, los dirigentes sindicales, instrumentó al Centro de Estudiantes de Derecho para que construyera un relato, ABSOLUTAMENTE FALSO, y ciertas influencias fácticas que operan en la justicia para prolongar un juicio que esperemos no tenga una sentencia cantada. Confiamos que más temprano que tarde, esta farsa montada por Narciso y sus cómplices será desenmascarada y la lucha se impondrá.

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