Por Leandro Aznar

1928. Stalin había tomado el control de la Unión Soviética, el primer estado gobernado por la clase obrera, y había comenzado su degeneración. Para hacerlo tuvo que desencadenar una campaña de acusaciones falsas y persecución contra quienes defendían las conquistas de la Revolución Rusa y el legado de Lenin en el Partido Bolchevique. El más importante de todos era León Trotsky, quién terminó expulsado del partido y exiliado. Pero esto no lo pudo parar.
Ese año sesionaría el VI Congreso de la Internacional Comunista, el cual votaría el programa de la internacional. Trotsky envía un documento criticando el programa presentado por la dirección de Stalin, pero éste no iba a permitir que este texto llegue al congreso.
Pero ni el más contrarrevolucionario de los aparatos es todopoderoso. Dos copias del escrito de Trotsky se filtran por error. Uno de ellos cae en manos de James Cannon, un dirigente del WPA (sección estadounidense de la IC) que hasta entonces se había negado a tomar partido en la campaña “anti-trotskista”. La lectura del documento convence a Cannon, quien se pasa a las filas del trotskimo.

La lucha por el trotskismo norteamericano

Consciente de que dar la pelea en soledad dentro del congreso sería un intento inútil y muy probablemente un suicidio, Cannon guarda las apariencias y se lleva a escondidas el documento a EEUU. Allí comienza una pelea al interior del partido, al principio de manera clandestina, hasta que es descubierto y expulsado junto a sus aliados Abern y Schachtman.
Estos “tres generales sin ejército”, como los llamaban sus adversarios, habían previsto esta situación. Junto a decenas de militantes fundan la Liga Comunista de América e inician la lucha por el trotskismo norteamericano. Cuando el ascenso de Hitler al poder pone en evidencia la traición del stalinismo, que se negó a realizar un frente único junto con los socialistas para impedirlo, Cannon y compañía se suman al llamado de Trotsky a construir la IV Internacional.
La marginalidad a la fueron sometidos, los ataques físicos por parte de patotas stalinista, no fueron suficiente para frenarlos. Es así que en 1934 intervienen en la huelga camionera de Minneapolis, en la cual tienen una participación ejemplar y de la cual salen muy fortalecidos. Esta experiencia quedaría grabada en la historia del trotskismo internacional.
Siguiendo el consejo de Trotsky, en 1936 el partido ingresa como grupo dentro del Partido Socialista, saliendo del mismo un año después, habiendo ganado un sector importante de militantes para su programa. Esto se concreta en la fundación del SWP (Socialist Workers Party), que fue, junto con el MAS argentino, uno de los partidos trotskistas más grandes de la historia, construído en el corazón del imperialismo.

La clase obrera al frente del partido

Cannon era obrero desde muy temprana edad. Esto no es un detalle menor. Para el marxismo, la clase obrera es la única capaz de encabezar la revolución que liberara a toda la humanidad de la miseria del capitalismo. De igual manera, también el partido que tiene que dirigir esa revolución, debe tener a la cabeza a dirigentes salidos de esa clase. Esto que es fácil de decir pero no de hacer fue puesto en práctica en el partido fundado por Cannon.
Pero no sin resistencias. A lo largo de su vida, Cannon se enfrentó con resistencia de parte de grupos intelectuales, de profesiones liberales que se resistían a aceptar este papel de la clase obrera. Esto sucedió tanto en tiempos del Partido Comunista como dentro del SWP.
También podemos considerar que el origen de clase de Cannon es lo que hace que la gran mayoría de la izquierda mundial lo ignore o minimice su importancia al lado de otros grandes dirigentes revolucionarios. Esta izquierda es la que hoy niega la importancia de la clase obrera como motor de la revolución socialista.

Cannon y el morenismo

La corriente que dio origen a la LIT, fundada por Nahuel Moreno, se formó cuando Trotsky ya había sido asesinado.
Pero hubo un hilo conector. Moreno encontró en el partido estadounidense y en su principal dirigente (que eran discípulos directos de Trotsky) a los maestros que lo formaran como el revolucionario internacionalista que fue.
La relación entre la corriente morenista y el SWP fue especialmente importante en la lucha contra las corrientes oportunistas dentro de la IV Internacional, como el pablismo y el mandelismo.
Esta relación se cortó cuando el SWP, con una dirección nueva proveniente de secotres estudiantiles que fueron vanguardia en los EEUU durante las decadas del 60’ y 70’, comenzó su debacle oportunista.
Pero esto no quita la importancia que tuvo este partido en la formación de la corriente. La similitud entre la política llevada adelante en la huelga camionera de Minneapolis y la huelga de Villa Constitución en 1974, o la adopción del nombre PST (traducción al español del SWP), son prueba de esto.
Rescatar el legado de Cannon
La lucha por el programa revolucionario, el internacionalismo, la importancia de la clase obrera, el combate a las corrientes oportunistas, son pilares que la LIT viene peleando por recuperar en los últimos años. Es por eso que reivindicar a James Cannon, a 44 años de su muerte, en la misma fecha que el aniversario de la muerte de su maestro Trotsky, se convierte en una necesidad. Su legado, como podemos ver, es una clara expresión de esos principios.
Ell PSTU y la LIT-CI seguirán defendiendo ese legado como el único que puede guiar a la clase obrera a terminar con la explotación capitalista y edificar sobre sus ruinas el reino de la verdadera libertad.

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