La llegada al poder de Mario Abdo se constituye en un hecho político cuya significación es el regreso a un modelo de administración del Estado acorde a la visión más tradicional del coloradismo, cuyo perfil resalta por un abierto discurso retrógrado y conservador, propio de los añoradores del estronismo, en el marco del régimen “democrático” liberal. Es la apuesta de un sector tradicional de la burguesía paraguaya a un gobierno que esperan vuelva a beber de las viejas prácticas prebendarías y clientelares, que dé lugar a un sector más amplio de sus huestes en el aparato estatal y en los negociados; y no de una elite como la que instaló Cartes.

La otra opción de la clase dominante, la alianza GANAR, tuvo el apoyo de los principales medios de comunicación, la misma aprobación de la embajada norteamericana con la que contó la ANR y de un importante sector del empresariado.

Este bloque de la derecha expresaba una fracción menos cavernaria y a la vez una opción menos desgastada -en términos históricos- para aplicar el cúmulo de recetas imperialistas agendadas para el país, independientemente a cual sector llegase al gobierno. Ambas opciones de derecha implican la misma política socio-económica que padecemos miles de trabajadores de la ciudad y el campo hace años, más allá del barniz “progresista” que intentó dar la agenda del Frente Guasú al refrito del proyecto de conciliación de clases y cuyos matices se han expuesto en publicaciones en el marco de la campaña por el voto nulo al que hemos llamado.

¿Hacia dónde irá el gobierno y la “oposición”?

Los que jugarán de oposición, junto a otros sectores medios que ocuparan bancas en el legislativo, se constituirán en la bisagra necesaria para el desarrollo de las medidas que favorezcan a los intereses -de las manera más equilibrada posible- de los distintos sectores de la clase dominante, bajo signos y proporciones distintas, que permitan facilitar la gobernabilidad de Abdo Benítez. En ese sentido, el reacomodo del nuevo gobierno con las promesas a cumplir a sus adeptos y la armonización de los intereses capitalistas por fuera de estos llevarán un tiempo para su armonización. La tarea para el gobierno será la de ordenar las demandas y satisfacerlas de la mejor manera posible para traer “paz y progreso” a los negociados.

El nuevo gobierno colorado, junto a la “oposición”, acatará fielmente las políticas de achicamiento estatal agudizadas con Cartes (precarización/privatización) pero en las que los negociados deberán tranzarlos de manera más equitativa entre todos los interesados, que incluye fundamentalmente a las transnacionales para los grandes bocados. Las políticas estructurales obedecen, en última instancia, a la agenda y recetas que se delinean en los países centrales del capitalismo, a través de sus organismos internacionales (FMI, BM, BID, etc.) quienes orientan la constitución de un modelo estatal funcional a sus intereses.

La agenda común de ambos sectores de derecha que entraron en pugna apuntan –con sus diferencias de forma y ritmos- a la reforma constitucional, laboral, previsional, y otras que vayan en consonancia a las medidas que se aplican a nivel latinoamericano y que generan enormes movilizaciones contra los gobiernos neoliberales. El consenso sobre las medidas económicas a ser implementadas sólo requiere el ajuste para la repartición de los dividendos que cierren las componendas entre cúpulas.

Los tres hechos más destacados del resultado electoral

El primero de ellos tiene que ver con el elevado número de votos en blanco y votos nulos, cuya suma alcanza más de ciento veinte mil; el segundo  refiere a la escasa participación de los jóvenes inscriptos en el padrón electoral que no superó el 20 % de participación según manifestaciones realizadas por los medios de prensa. Estos números deben mirarse con reservas y como hechos relativos en cuanto a impacto, ubicación futura y carácter político, pues expresan –distorsionadamente- un rechazo al propio sistema.

El tercer hecho es, que a pesar de las denuncias comprobadas de fraude, típicos del partido colorado -y del liberal-, es la victoria más ajustada de la ANR en lo que va desde la apertura democrática y atendiendo a la cantidad de votos obtenidos se observa un descenso progresivo de elección a elección, lo que a su vez supone un desgaste del aparato para sobrellevar con holgura los trances electorales en el tiempo.

Por otra parte, ambos partidos tradicionales son ya incapaces –como alternativa- de garantizar derechos democráticos elementales establecidos en la propia legislación liberal que reivindican. Esta lectura se refleja en la cantidad los votos nulos y blancos, en la abstención al voto de una franja importante de jóvenes, en las diversas alternativas a la que la gente apuesta, y en los términos en que se resignan muchos a optar por el mal menor como una salida a la crisis.

Todas estas circunstancias no conllevan una salida lineal hacia un proceso de ruptura inmediata con los partidos tradicionales, con los marcos ideológicos burgueses y reformistas, y por ende con las instituciones del sistema. Sin embargo, pone en perspectiva la posibilidad cierta de que la clase trabajadora pueda reconstruirse y organizarse en lo mediato para disputar espacios no sólo en el contexto electoral como táctica -con un programa opuesto por el vértice a los existentes- sino, sobre todo a partir de la organización de las luchas en las calles, teniendo como horizonte posible un gobierno de las y los trabajadores con un programa verdaderamente socialista.

¿Qué hacemos?

Los trabajadores debemos seguir organizándonos de manera independiente en los barrios, asentamientos, lugares de trabajo y reagruparnos para discutir en lo inmediato un plan de luchas y un programa clasista que nos coloque en la misma vereda a la hora de enfrentar las políticas de hambre que aplicará el nuevo gobierno con la complicidad abierta de la mayoría de quienes se jactan de oposición y de representar algo distinto.

¡NINGUNA CONFIANZA EN EL GOBIERNO DE ABDO BENÍTEZ Y EN LA OPOSICIÓN!

¡ABAJO LOS PLANES NEOLIBERALES!

¡POR UN PLAN DE LUCHAS Y LA MÁXIMA UNIDAD DE ACCIÓN EN LAS CALLES!

¡VIVA LA CLASE TRABAJADORA INDEPENDIENTE, COMBATIVA Y CLASISTA!

 

Comité Ejecutivo Nacional

Asunción, 23 de abril de 2018

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